Hace unos días nos adentramos en la cuna del txakoli de Vizcaya, visitando Virgen de Lorea, una de las bodegas más antiguas de la región y una de las tres que trabajaron arduamente para crear la DO Bizkaiko Txakolina. Una visita que se ha hecho de rogar, pero que ha merecido la pena, ya que pude conocer in situ todos los procesos y los cambios que están a punto de llegar.
Bodegas Virgen de Lorea está considerada la cuna del txakoli de Vizcaya.
Txakoli de Vizcaya o en euskera Bizkaiko Txakolina. Esta es la etiqueta que aparece en la botella de los vinos elaborados por las bodegas de la provincia adscritas a la DO, que nació allá por el año 1994. Fue en la década anterior cuando un grupo de bodegueros, con Virgen de Lorea entre ellos, comenzó el trabajo para impulsar el txakoli de Vizcaya.
De ahí que Virgen de Lorea salte a la palestra cuando hablamos de la cuna del txakoli de Vizcaya. Además, fue una de las primeras productoras de la región y hoy en día es una de las bodegas que dispone de mayor superficie de viñedos propios a pie de su bonito edificio (22 Ha. aproximadamente). Por si fuera poco, está entre las primeras que más litros de vino producen dentro de la Denominación. Sin duda, una bodega pionera en la zona y con mucho peso en la DO y que tenía muchas ganas de visitar en persona.
Llego a las instalaciones a las 11:40h. de una calurosa mañana del mes de julio, donde destaca imponente el bonito edificio central. Me recibe amablemente Fintxu, con el que charlo a pie de viñedo sobre la filosofía de Virgen de Lorea y el trabajo en parcelas para ir entrando en materia. Unos minutos más tarde se une a nosotros Aitor Vivanco, descendiente directo de la familia fundadora.



Bodegas Virgen de Lorea en la actualidad.
Creada a finales del s XVII cuando los antepasados de los actuales propietarios elaboraban sidra y txakoli, actualmente Virgen de Lorea se encuentra inmersa en un proceso de modernización y actualización de estrategias comerciales. A pesar de gozar de una buena posición e imagen en el mercado, buscan seguir creciendo y adaptarse a las tendencias actuales de consumo de vino.
El trabajo de campo está perfectamente organizado y las parcelas de viñedos gozan de unas condiciones únicas, de las que pocas bodegas pueden presumir. Los viñedos están plantados en las laderas de los montes Otxaran-Zalla en suelos calcáreos-arcillosos con orientación sur, lo que hace que reciban muchas horas de luz y facilita una muy buena maduración de la uva.



Las variedades de uva plantadas son mayoritariamente las autóctonas, Hondarrabi Zuria, Hondarrabi Zuri Zerratia y Hondarrabi Beltza. Aunque también tienen pequeñas parcelas de Sauvignon Blanc y Folle Blanc, que usan para los ensamblajes y mezclas.




Al pasar a bodega me encontré con unas instalaciones no excesivamente grandes, pero muy bien estructuradas y con las estancias bien diferenciadas e interconectadas. La zona de entrada de racimos, la sala de prensado con prensa manual y automática, la sala de fermentación y crianza y la zona de embotellado. Los detalles y recuerdos sobre la historia de la bodega están presentes en cada una de las salas, recordando en todo momento la larga tradición de elaboración de buen txakoli.





El trabajo en bodega es minucioso, ya que se deben adaptar los ensamblajes y crianzas según las condiciones y características de la uva en cada añada. La búsqueda de la excelencia es una constante.
Los txakolis de bodegas Virgen de Lorea: blanco, rosado y premium.
Para ser considerada como cuna del txakoli no basta con tener un pasado, si no que hoy en día se debe elaborar mucho y buen vino. Y de esto también puede presumir Virgen de Lorea, ya que cuenta con un catálogo de txakolis amplio y variado, para satisfacer los muchos segmentos del mercado y a los consumidores más exigentes.
Actualmente, la oferta de vinos está compuesta por Loreako Ama, Aretxaga, Señorío de Otxaran, Lore Rose, Lainoa y OTX. Pero además, en añadas excepcionales también ven la luz Leyes de Abellaneda y Señorío de Otxaran Premium. Un impresionante catálogo de txakoli que detallamos en las siguientes líneas.


Segmento de txakolis más tradicionales.
Aquí se encuentran Loreako Ama (100% Hondarrabi Zuria) y Aretxaga (80% Hondarrabi Zuria, 20% Folle Blanc). Son la base de las elaboraciones de la bodega, saliendo siempre al mercado la añada de la última cosecha y además son los que nos podemos encontrar por copas en muchos locales de hostelería. Una curiosidad es que Aretxaga se vende en botella tradicional de txakoli en el mercado de EE.UU.


Gama media del catálogo.
Aquí nos encontramos con Señorío de Otxaran (Hondarrabi Zuria, Folle Blanch) y el espléndido Lore Rosé (50% Hondarrabi Beltza, 50% Hondarrabi Zerratia).
Se puede decir que Señorío de Otxaran, en esa botella bordelesa con red, ha sido el emblema de la bodega durante mucho tiempo, pero próximamente tendrá un cambio de look, apostando por una imagen más moderna y actual.

Lore Rosé es sin duda la niña bonita de la bodega, ya que ha tenido una aceptación brutal por parte de consumidores y expertos (medalla de plata en el Concours Mondial de Bruxelles 2023) y se está convirtiendo en la estrella de Virgen de Lorea por méritos propios. Botella elegante de cristal transparente con tapón hermético, que según Fintxu Arregi está dando una evolución en botella gratamente sorprendente. Tuve la oportunidad de catar la premiada añada 2023 y la recientemente embotellada 2024 y las diferencias aromáticas y en boca eran muy notorias. Ambas muy a tener en cuenta para bien.


Gama premium de txakoli.
Virgen de Lorea apuesta aquí por el txakoli Lainoa y OTX, dos caballos ganadores. Solo viendo las botellas ya podemos deducir que nos encontramos ante vinos diferentes. Se trata de botellas dirigidas a restaurantes y locales de alto nivel y para ofrecer a la carta.

Lainoa (niebla en euskera) es un txakoli que se presenta en una bonita botella bordelesa y con todo el carácter de las uvas de los viñedos más viejos, que despiertan con la frescas brumas matinales. Producción limitada a unas 2000 botellas aproximadamente.
OTX es simplemente una obra de arte. La botella, el nombre y la etiqueta. Se trata de un txakoli con una bella historia detrás. Su nombre proviene de la palabra frío en euskera vizcaíno antiguo, otz (actualmente se ha estandarizado hotz) y la etiqueta deslumbra con la impresión de la veleta que se encuentra en lo alto del edificio de la bodega. 100% Hondarrabi Zuri Zerratia. Fermentado y criado en fudre de roble francés durante 12 meses y con producción limitada de 2500 botellas.


Planes de futuro en su estrategia comercial y de marca.
Aunque puedas estar considerado como cuna del txakoli y una de las más reputadas bodegas de Vizcaya en la actualidad, nadie se puede dormir en los laureles. De ahí que Fintxu y el resto del equipo se esfuercen en implementar novedades que resulten en txakolis aún mejores.
La bodega quiere seguir en la línea de sus lanzamientos más recientes (OTX, Lore Rosé, Lainoa), apostando por botellas y etiquetados elegantes, que posicionen sus txakolis en los segmentos más altos. Entre sus planes, renovar la imagen de Loreako Ama y Señorío de Otxaran, la remodelación y lanzamiento de una nueva tienda online, la presentación de la nueva añada OTX o incluso darle una vuelta de tuerca al nombre/marca comercial con la que se le conoce en el mercado.




Mucho trabajo por delante para todo el equipo y del que esperaremos impacientes para ver los resultados. Mientras tanto y para ir abriendo boca, disfrutaremos de la última añada de Lore Rosé.












