Tras haber triunfado en otros países, el vino sin sulfitos añadidos es ya más que una realidad en España y cada vez va ganando más adeptos gracias a su calidad y a sus valores. La zona mediterránea es seguramente el área productora más importante de este tipo de vinos. Las elaboraciones que llegan de Barcelona, Valencia, Almería o los vinos naturales de Alicante son algunos de los más destacados.
Habrás oído hablar de él, pero ¿cuánto sabes tú realmente sobre el vino sin sulfitos añadidos?
Los vinos naturales no son nuevos para mí, ya que tuve un primer acercamiento a ellos hace un par de años. Gracias a esa experiencia, puedo decir que entiendo qué son y de dónde vienen, pero también sé que existe mucha gente que no tiene ni idea de qué va esta forma de elaboración. Por eso, lo vamos a recordar a continuación.
Vino sin sulfitos añadidos o vino natural, por qué es tan especial.
El vino sin sulfitos añadidos, llamado comúnmente vino natural, es diferente y especial porque se elabora con la mínima intervención humana, tanto en el viñedo como en la bodega.
Esto quiere decir que en campo se trabaja prioritariamente con prácticas de agricultura orgánica y biodinámica, es decir, sin usar pesticidas ni fitosanitarios, ningún aditivo químico y respetando al máximo la naturaleza y el entorno.
En bodega se trabaja con la mínima o nula intervención humana. Esto quiere decir que se deja que las levaduras autóctonas de la uva trabajen en la fermentación, no se añaden elementos químicos, no se usa sulfuroso (aunque sí pueden aparecer sulfitos que genera la misma uva en la fermentación) y tampoco se suele clarificar ni filtrar.
Gracias a este enfoque de trabajo, los vinos sin sulfitos consiguen expresar de manera fiel el carácter de la uva y del terruño, por lo que son considerados productos más artesanales que los vinos convencionales.
Cómo son las bodegas que trabajan este tipo de vinos.
En la mayoría de casos, las bodegas que elaboran vinos naturales suelen ser familiares o de pequeño tamaño. A veces resultan tan pequeñas que se pueden considerar microbodegas y además suelen estar ubicadas en zonas rurales o menos accesibles. Las zonas de montaña y los pueblos a lo largo y ancho de la cuenca mediterránea son los lugares donde mayor número de viticultores podemos encontrar.

No es de extrañar que mucha gente aproveche sus vacaciones de verano en la cuenca mediterránea para hacer una visita y conocer las bondades de estos vinos. Mi sensación es que todo amante del vino debería hacerlo.
Un buen ejemplo es la Comunidad Valenciana, uno de los destinos turísticos por excelencia del país. Si estás pasando unos días en alguno de los bonitos pueblos de La Marina Alta, te recomiendo pasarte a conocer la Microbodega Cup de la muntanya. Se trata de uno de los proyectos sostenibles más interesantes de la provincia, que elabora reconocidos vinos naturales junto al mar y a los pies de la montaña.
Vinos de montaña y de mar elaborados por Cup de la muntanya.
Los vinos sin sulfitos de montaña elaborados por Cup de la muntanya provienen de uvas de viñedos plantados entre 500 y 800 m de altitud. Suelen ser pequeñas parcelas o minifundios con mucha pendiente, por lo que los vinos tienen un carácter único y especial.
Cup de la muntanya elabora los vinos tintos y vinos blancos montañosos con uvas de las variedades Alicante Bouschet, Cabernet Franc y Viognier.
Los vinos tintos de la bodega suelen ser de carácter más joven, aunque algunas de sus elaboraciones han pasado varios meses en barrica, por lo que ofrecen mayor riqueza en nariz y en boca.
Por su parte, los vinos blancos suelen ser secos, afrutados y con buena evolución en botella. En algunos casos también aportan los matices que les ha dado la fermentación y la crianza en barrica. Es aquí donde nos encontramos la estrella de sus elaboraciones, el vino blanco natural Albakar Viognier, que ha sido reconocido por la Asociación de Sumilleres de la Provincia de Alicante (ASAP) con la Medalla de Plata al Mejor Vino Blanco DOP Alicante 2025.

Los vinos elaborados junto al mar Mediterráneo provienen de viñedos de uva Chardonnay ubicados en La Marina Alta. En concreto, en una finca cercana a L’Alt de Benimaquia, primer lugar donde se produjo vino en la península ibérica en la época romana.
Debido a las particularidades de la zona, los vinos blancos de mar que elabora la bodega son únicos y ofrecen matices muy especiales. La chardonnay de esta zona y la forma de elaboración hacen que no tenga nada que ver con la chardonnay que hayas podido probar antes.
Los vinos sin sulfitos añadidos merecen la pena.
Efectivamente. No te quepa duda de que los vinos sin sulfitos añadidos merecen la pena. Vinos donde podemos apreciar la naturaleza en su máxima expresión, vinos que son más ‘saludables’ (menos resaca) y en muchos casos menos alcohólicos que los convencionales. En definitiva, vinos creados con pasión y de forma artesanal por pequeños bodegueros que nada tienen que ver con grandes grupos comerciales.












