Restaurante Atea San Sebastián

ATEA, la elegancia gastronómica de Convent Garden en pleno corazón de San Sebastián

San Sebastián es una de las ciudades que más y mejores restaurantes por metro cuadrado ofrece al visitante, y por eso, cada cierto tiempo, nos dejamos caer por allí para conocer alguno de ellos. En esta ocasión, nos dirigimos a restaurante Atea, uno de los locales de actualidad en la ciudad, por su moderno y atractivo concepto y porque se ubica en un espacio que ofrece diferentes ambientes y muchas posibilidades para todo aquél que quiera disfrutar.

Restaurante Atea: qué podemos esperar de la experiencia.

Ubicado a escasos cinco minutos de la Playa de la Concha, Convent Garden inauguró restaurante Atea como su nueva propuesta de alta cocina con un toque creativo en el año 2024. En sus propias palabras, su objetivo es ofrecer una experiencia única que combine técnicas internacionales con ingredientes frescos y de proximidad.

Y esto se cumple plenamente, porque los platos son trabajados, vistosos y con una atractiva combinación de sabores. Quizá, se pueda echar en falta un cambio en el menú con más frecuencia, aunque solo sea en alguno de sus pases.

Además del restaurante, Convent Garden ofrece cuatro espacios diferentes adicionales. El Patio (estupenda terraza chill out), La Azotea (espacio para la celebración de eventos de particulares), La Sala Manterola (para eventos profesionales) y La Cripta (discoteca). Sin olvidarnos de la posibilidad de alojarnos en su hostal, lo que convierte a Convent Garden en uno de los espacios más completos de Donosti.

Para llegar al restaurante hay que atravesar El Patio, bajar a nivel de sótano, atravesar una puerta y recorrer un no corto pasillo. Allí, a la izquierda se abre ante nosotros el tranquilo salón comedor, un espacio muy bien decorado y con no más de 10-12 mesas. Esto, sumado a su aislamiento del exterior, lo convierten en el lugar perfecto para desconectar de la rutina y del estrés diario en buena compañía.

Menú degustación y maridaje de vinos de restaurante Atea.

El objetivo de nuestra visita a restaurante Atea era probar el menú degustación largo y el maridaje de vino que proponen con el mismo. También existe la posibilidad de un menú de menos pases con maridaje corto, de comer a la carta o de elegir el vino que quieras sin necesidad de hacer el maridaje completo.

El primer detalle a resaltar es que tanto menú como maridaje están a un precio bastante competitivo, sobre todo teniendo en cuenta lo que nos encontramos actualmente, ya no solo en una ciudad como San Sebastián, si no en el resto de la península.

Normalmente, el menú largo se compone de nueve pases y los petis que se sirven en la sobremesa. En cuanto al maridaje, en Atea trabajan con pequeños productores, sobre todo españoles y franceses, por lo que a priori son elecciones bastante atractivas.

El menú es bastante actual, completo y variado, con algunos platos dignos de reconocimiento Michelín, tanto por su presentación como por su ejecución y sabor, como es el caso de la tartaleta de gamba, el buñuelo Atea y el pescado. En la otra cara de la moneda, he de decir que la combinación de sabores en la panna cota no me terminó de gustar.

El maridaje está bien seleccionado y cumple correctamente con su cometido de acompañar el menú, aunque tampoco sobresale especialmente. Un espumoso, dos blancos nacionales (entre ellos el Clos Ibai que ya catamos aquí), un rosado, un tinto y un blanco dulce franceses. Todos los vinos seleccionados son blancos, excepto un Burdeos rosado, que se sirve hacia la mitad del menú y el que acompaña a la carne, que fue un Côtes du Marmandais de cuerpo medio y no muy intenso. Con estas elecciones, puede ser que no todo el mundo esté satisfecho con la proporción de los distintos vinos en el maridaje.

Lo que sí me gustaría reseñar como aspecto negativo es que el servicio de ese día no cambiaba la copa con cada nuevo vino, si no que solo lo hacía cuando pasábamos de blanco a rosado y a tinto. Desconozco si es la política habitual de la casa o fue algo puntual de ese día, en el cual supimos que a última hora faltó personal de sala por enfermedad.

Valoración final de Atea.

El nivel de satisfacción con nuestra visita a restaurante Atea es en general bueno, aunque como ya hemos señalado hay algunos puntos que creemos que pueden mejorar en el futuro, sobre todo si quieren afianzarse como referente en la ciudad.

A nivel gastronomía está bien, aunque quizá haya margen para jugar con la intensidad de sabor en algunos platos. El maridaje me pareció correcto y el servicio fue lo más flojo en esta ocasión, ya que solo había una persona trabajando en sala para todas las mesas. Esto hizo que todo se ralentizase demasiado, sobre todo el tiempo entre plato y plato, y que no nos sirviesen los petis de cortesía.

En cualquier caso, y supongo que a pesar del mosqueo justificado, la persona que estaba en sala se esforzó en que todo fuese lo más fluido posible y que la estancia fuese agradable.

Por tanto, más claros que oscuros en Atea y un restaurante muy recomendable para aquellos que gustan de la cocina de toque moderno, variada, con buena técnica y bien ejecutada.

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